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INFORMACION DE PERFIL

Situación Sentimental
Picoteando

Fecha de Nacimiento
Indefinida

Ciudad de Origen
La Plaza San Martín

Ideología Política
Anarquistas

Amigos
Ninguno



NIVEL

Comprensibilidad: media
Ironía: alta
Golpes bajos: ninguno
Dificultad: extrema
Calificación: mayores de 12 años con la supervisión de padres y abuelos
Quejas y sugerencias: lorosindiscretos@gmail.com - (No las contestamos ni las tenemos en cuenta)
Los Loros de la Plaza - Humor Político
"Al buscar la verdad se corre el riesgo de encontrarla" Los Loros

3ra. Temporada - 2010
"El Año de las Traiciones"


Especial: Bicentenario de la Patria
Mayo2010

La Verdadera Historia de La Revolución de Mayo
El Plan Maestro

 

(Basado en un hecho real)

Introducción

La historia la escriben los ganadores y la difunden los que fabrican los manuales de los colegios.

Pero mas allá de la versión que nos narraba Billiken y Anteojito, hubo pasajes oscuros y secretos que nadie contó de la génesis de esta nación que aún busca su identidad definitiva.

Aunque todos teníamos como cierto que la conspiración se gestó en la Jabonería de Vieytes, estudios recientes, avalados por documentos recolectados por un peluquero aficionado al revisionismo histórico, confirman que todo nació indefectiblemente unas cuadras antes... en la mismísima Almacén de Ramos Generales “Demarco”.

Fue en sus fondos donde los primeros revolucionarios prepararon el gran golpe que terminaría con los años de tiranía del virrey, que ampañado por el Rey Carlos I, gobernó esta comarca a su gusto y placer.

Pero la tarea no iba a ser fácil... hasta parecía imposible, quizás... titánica.

La gente dividida evidenciaba el desconcierto generalizado. El baño de sangre era casi inevitable y el cruel virrey hasta parecía gozar con ello.

Por la ruta de las carretas, hoy la repavimentada 9,  venia del fuerte un carruaje con provisiones y correspondencia para la comarca.

Dentro de las cosas que traía en su carga, estaba un sobre lacrado con instrucciones del gran maestre.

Ingresó por el bulevar hasta la esquina del ombú, tomo el camino al río y paró en la herrería de Laita para reparar una rueda.

Para el atardecer del 22 de mayo, animales y conductores por igual reposaban sus cansados cuerpos debajo de los árboles del viejo y emblemático almacén.

La reunión

La Cacatúa, recostada sobre la balanza de bronce, vociferó como lo haría cualquier bicho enojado.

“Si para las últimas horas de este día no resolvemos la cuestión que nos ocupa, yo, personalmente, iré a la búsqueda del virrey y en nombre  de  la insipiente nación he de tomar las acciones que los tiempos exijen.”

Pero hay cuestiones que no deberíamos tomar a la ligera. El pueblo es soberano con su voto. –expreso el halcón peregrino -

El voto todavía no se invento, nosotros somos el huevo del cual nacerá la gallina, además si de algo estoy seguro es que solo una rienda conduce una carreta, de lo contrario no va a ningún lado. – Retrucó el pájaro incoloro -

El doble agente escuchaba atento. Su accionar seria fundamental para instaurar el nuevo régimen y derrotar al virrey. Pero esa jugada lo marcaría para siempre.

Una gata negra miraba la escena con fascinación mientras giraba la lengua en derredor de su boca.

El manifiesto oficial fue leído pero la discusión no cesaba. En eso y sin mediar  palabra, la Cacatúa desenfundó su trabuco y ante los atónitos ojos de los presentes disparó a centímetros de  la cabeza de la gata que se aprestaba a saltar.

Y el Silencio se hizo y el hábil bicho habló:

“Volar a la esfera de la alta y digna protección de V. E. los pensamientos de este Plan, en cumplimiento de la honorable comisión con que me ha honrado, si no es ambición del deseo, es a lo menos un reconocimiento de gratitud a la Patria; ella solamente es el objeto que debe ocupar las ideas de todo buen ciudadano, cuya sagrada causa es la que me ha estimulado a sacrificar mis conocimientos en obsequio de su libertad, y desempeño de mi encargo..“

“Los cimientos de una nueva república nunca se han cimentado sino con el rigor y el castigo, mezclado con la sangre derramada de todos aquellos miembros que pudieran impedir sus progresos; pudiera citar los principios de la política y resultados que consiguieron los principales maestros de las revoluciones, que omito el hacerlo por ser notorias sus historias y por no diferir algunas reflexiones que se me ofrecen acerca de la justicia de nuestra causa, de la confianza que debemos tener en realizar nuestra obra, de la conducta que nos es más propicia observar, como igualmente de las demás máximas que podrán garantizar nuestros emprendimientos".

Que le pasa a este? – comenta en voz baja la Garza Perenne -

Es que mientras esperaba que llegaran los demás estuvo en la pulpería dándole a la ginebra. – Aclara Tochio-

La toma

Llego el 25 y todos los habitantes de la aldea estaban en la calle. Pistacho sobre un pony naranja repartía una escarapela con una E torcida en el centro. La banda tocaba una rara canción que llamaban himno, cuchi cuchi vestida de paisanita, con trenzas y todo, repartía pastelitos y Malvestido servía chocolate caliente.

Los Oficiales Palcuartto y Bulbo custodiaban las puertas del Cabildo ante la presión de un pueblo que quería saber que pasa.

Una bella jovencita de doble apellido repartía La Gaceta de Eskobar, donde la nueva verdad tomaba forma de letras de molde y la necesidad de transmitirla se hacia imprescindible.

Los insurgentes irrumpieron en el cabildo y con el pretexto de ser los portadores del mandato popular enarbolaron una bandera naranja, enjaularon el virrey e instalaron una autoridad basada en un triunvirato. Un Lord Mayor, un Jefe de Gabinete virtual y un Príncipe.

Fue así que Her Gus, erguido en un palo de la plaza, leyó al pueblo el primer manifiesto revolucionario... mientras los tordos y los horneros se retiraban decepcionados del lugar.

Pasados dos años refrendaron la precaria legalidad del gobierno en un plebiscito ciudadano.

Y a pesar de todo... la patria subsistió.

Epilogo

Basado en este poder inestable y una escasa representación  las bases revolucionarias no terminan de polarizarse y desde el fondo del caldero del descontento, burbujean gestos de disconformidad que ni dos siglos pudo apaciguar.

Dicen los viejos lugareños que aún hoy, en noches de bruma y vísperas de la revolución, puede verse el fantasma de la Cacatúa montado en su pony naranja blandiendo su espada libertadora para espantar a los intrusos de los territorios que tanto esfuerzo le costó conquistar.


 


 

 

 

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