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Orígenes de la:

Fiesta Nacional de la Flor

 



27 de setiembre de 2014
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por @escobarsite


La Fiesta Nacional de la Flor nació en el año 1964 en el seno de una reunión del Rotary Club de Escobar por iniciativa de uno de sus socios, el floricultor local Arturo Brossio.

La inauguración de la Fiesta fue fijada para el día 8 de Octubre, fecha en que se conmemora el aniversario de la fundación del partido y el cierre, para el lunes 12 de Octubre, día no laborable. Y como lugar de la exposición el salón del Club Sportivo Escobar, ubicado en la calle Colón entre Tapia de Cruz y Ameghino.

Durante el día anterior al arranque del evento, todos los floricultores comprometidos se empeñaron en presentar plantas y flores cortadas en forma tal que el público pudiese apreciar la belleza del producto.
Prolijamente expuestas en floreros de vidrio, las flores vistieron el salón y fueron el deleite de los visitantes.

La inauguración fue traumática por distintos motivos. Como no podía ser de otra manera, la lluvia fue torrencial. Se cortó la energía eléctrica y las autoridades nacionales y provinciales escaparon a hurtadillas dejando a los organizadores plantados con el lunch.

La recaudación de esta primera muestra superó el millón de pesos moneda nacional, suma que los organizadores decidieron donar a la Cooperadora del Hospital Erill. La primera Reina Nacional de la Flor fue la Srta. Ester Yoshimiya.

En 1965, la fiesta arrancó con una canción propia hecha por dos escobarenses que exaltaba los valores de los trabajadores de la tierra, la zamba "Capital de la Flor" con letra de Nicolás Carusso y música del Rvdo. Maccina. En poco tiempo llegó a todos los rincones del partido, siendo interpretada por coros de colegios y varios conjuntos folclóricos. Es importante reconocer el aporte de la profesora "Beba" Costa, que con su coro supo mantener fresca en la comunidad la zamba durante todo el año para que resurja con fuerza en los días del festejo.

Sus dos primeras celebraciones tuvieron lugar en el gimnasio del Club Sportivo Escobar pero en 1966 se solicitaron los galpones de la firma Domingo Completa e Hijos para realizar la exposición.

En 1967 el lanzamiento de la 4a. Fiesta Nacional de la Flor estuvo acompañada por la asunción de Don Luís Juan Brusi, quien estuvo al frente de la presidencia durante treinta años.

El 6 de Junio de 1968 el Presidente de la Nación Dr. Arturo Illia, firmó el decreto Nº 7424/64, mediante el cual daba el carácter de Nacional a la Fiesta de la Flor.
Posteriormente, en 1970, se inició la construcción de los dos primeros pabellones que constituyeron las bases de actual Ciudad Floral, única en el país.

La quinta fiesta se desarrollo en el flamante predio del Centro Comunal y en la sexta alcanzo un notable desarrollo en su parte comercial con stand sumamente elaborados y hasta se instalo un circuito férreo que recorría todo el predio donde los visitantes accedían a un paseo en tren con una verdadera locomotora a vapor.

En 1977, al finalizar la primera etapa, la entidad contaba con dos pabellones de 2.100 m2 cada uno, parquización, decorado e iluminación en el Predio Floral, túnel aéreo - el cual permitió el enlace de los pabellones - un lago artificial y el Instituto de Florihorticultura y Jardinería, inaugurado en 1978.

Entre 1979 y 1988, fecha en que se cumplieron las Bodas de Plata de la Fiesta Nacional de la Flor, se pavimentaron los pabellones -cubriéndose un total de 4.500 metros cuadrados-, se incorporó una fracción de 11.000 metros cuadrados de tierra, se construyó un muro perimetral de 220 metros de largo, sobre el cual se preparó un rosedal con 1.800 ejemplares traídos de Alemania, Holanda y Estados Unidos.

En esa época se edificó el Carillón de las Flores -único en el país- con 18 campanas de bronce que alcanzan un peso neto de dos toneladas y se construyeron dos pabellones de 1.500 metros cuadrados cada uno.

Dentro de las numerosas obras efectuadas se sumó, además la ampliación del lago artificial -con una cobertura de 7.500 metros cuadrados-. Finalmente se construyó una fuente de aguas danzantes junto al carillón y se realizó, por primera vez, la elección de la Reina Nacional Infantil del Capullo.

En los años sucesivos, se finalizaron cada una de las obras iniciadas, se construyó un galpón y se remodeló el sector industrial. El 31 de marzo de 1.996 Don Luís Juan Brusi cede su lugar a Telmo Hisaki, floricultor nacido en Escobar, quien estuvo al frente de la organización de la 33a Fiesta Nacional de la Flor desde 1996 hasta el 2003.
A esta altura, la institución ya contaba con una extensión de 170.000 metros cuadrados de parques y jardines y cuatro pabellones que suman 7.200 metros cuadrados.

En 2013 la fiesta cumple sus bodas de Oro y realiza un evento especial donde se recuerda a todas las personas que pasaron por la institución, desde reinas hasta colaboradores en general.

Los vaivenes políticos

Por distintas razones, la institución tuvo que navegar aguas turbulentas y no siempre salió sin algún daño estructural.
En la gestión Brusi los militares hicieron un gran aporte de mano de obra en la incipiente construcción de la Ciudad Floral. Luego vino la intendencia del subcomisario y las presiones desde Estrada y Asborno hicieron que la presidencia de "Don Luís" llegara a su fin.
En 1996 hace su arribo a la institución Telmo Hisaki, reconocido floricultor, que tuvo que lidiar con "El Tula", Menem, la farándula y la malaria económica que apareció para quedarse.
A partir de 2004 asumió Tetsuya Hirose, hijo de inmigrantes japoneses afincados en la zona, dedicados desde siempre al cultivo de plantas para flores de corte en un principio y luego plantas de interior.
En el final de la gestión municipal de Sandro Guzmán, la institución apostó fuerte a la nueva corriente política enviada desde Balcarce 50 y lograron un vínculo de mutua colaboración que aún se sostiene fuertemente.
Luego vino un contrato -con cláusulas de confidencialidad- por el gerenciamiento de la fiesta que puso a la entidad en un rumbo que sus fundadores jamás hubieran querido ver.
El palco, la inauguración y la exposición mediática siempre fue un imán para los políticos de turno que se desvivían -y desviven- por estar en primera fila a cualquier costo. Algo que muy pocos presidentes pudieron manejar con el equilibrio justo para hacer que la institución pueda hacer uso del poder sin terminar siendo usada por este.


El Cierre

Cuando estallan las luces, todos sabemos que la fiesta termina. El reflejo muestra las sonrisas de quienes ingresan al maravilloso mundo del reinado, la nostalgia de las que terminaron su mandato, el cansancio de los que trabajaron la tierra y sobre todo el asombro de los que se llevan el recuerdo de todo lo visto.
Los pétalos comienzan a cerrarse despacio, cubriendo el precioso tesoro. Se entregara a un largo y merecido letargo para volver a florecer en la próxima primavera. Como los hizo estos últimos años y como lo seguirá haciendo mientras estas fértiles tierras le sigan dando todos los nutrientes que necesita para resurgir.

 


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